Sony anunció importantes despidos en Bungie, que afectaron principalmente al equipo detrás de la franquicia Destiny. La compañía no reveló el número de empleados afectados, y se limitó a afirmar que los despidos involucraron a un “número significativo”. Las reducciones se consideraron necesarias para alinear los recursos de Bungie con las prioridades actuales y los objetivos a largo plazo del estudio.

Este anuncio sigue a la reciente actualización de contenido final para Destiny 2. Los informes de mayo indicaron que los desarrolladores de Bungie no estaban trabajando en una tercera entrega, Destiny 3, lo que sugería que se anticipaban despidos.

Algunos miembros del equipo de Marathon también enfrentaron despidos, aunque el juego seguirá recibiendo actualizaciones de contenido. El personal restante se centrará en Marathon así como en “esfuerzos de incubación para proyectos futuros”. Se han producido despidos en toda la división de juegos de Sony, lo que ha afectado especialmente a los equipos asociados con Destiny y Marathon.

El director del estudio Bungie, Justin Truman, dejará su cargo. Sony ha expresado su descontento con el desempeño financiero de Destiny 2, indicando que las ventas del juego y la participación de los usuarios no cumplieron con las expectativas después de su adquisición.

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Sony compró Bungie por aproximadamente 3.600 millones de dólares en 2022. Desde entonces, la valoración de la empresa se ha reducido a alrededor de 2.800 millones de dólares, lo que ha resultado en una pérdida de más de 700 millones de dólares.

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