Una investigación de The Atlantic ha revelado que millones de canciones, incluidas pistas de artistas destacados como Taylor Swift y Bad Bunny, se han utilizado para entrenar modelos de inteligencia artificial. La publicación publicó cuatro bases de datos con capacidad de búsqueda que contienen un total de 12 millones de canciones, 9 millones de canciones y aproximadamente 100.000 canciones en cada una de las dos bases de datos más pequeñas.
Según el redactor Alex Reisner, estas bases de datos proporcionan una descripción general completa del alcance de la música protegida por derechos de autor utilizada para el entrenamiento de IA. Actualmente se están llevando a cabo desafíos legales contra plataformas de música con IA generativa como Suno y Udio, que invocan el uso legítimo como defensa por el uso de material protegido por derechos de autor. Reisner señaló que un caso legal anterior sobre publicación de libros no logró argumentar con éxito la infracción de derechos de autor, pero las demandas de piratería resonaron con más fuerza en los tribunales. El acuerdo inicial para ese caso fue de 1.500 millones de dólares y los resultados finales aún están pendientes.
Las bases de datos pueden servir como recursos valiosos para la industria de la música mientras navegan por posibles demandas relacionadas con la formación musical en IA. Los servicios de transmisión de música han implementado medidas para prevenir, identificar o etiquetar creaciones de IA generativa, aunque estos esfuerzos han obtenido resultados mixtos. También persisten los problemas con los estafadores que crean bandas de imitación a través de IA, ya que estas entidades intentan lucrar con reproducciones no autorizadas de obras de artistas existentes.








