Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, está en conversaciones con el gobierno de EE. UU. para abordar los desafíos políticos que involucran el futuro de la empresa. El Financial Times informa que Altman ha propuesto ofrecer al gobierno una participación accionaria del cinco por ciento en OpenAI. Esta propuesta también se extendería a otras empresas líderes en inteligencia artificial, incluidas Google, Anthropic, xAI y Meta, todas las cuales tendrían que aceptar un acuerdo similar.
Las recientes restricciones del gobierno de EE. UU. han afectado a empresas de inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI, lo que ha impactado el lanzamiento de sus modelos. Anthropic se vio obligada a bloquear el acceso a sus modelos de ciberseguridad Mythos y Fable por orden de la administración Trump. Recientemente, Anthropic recibió permiso para restaurar el acceso de los usuarios. Al mismo tiempo, OpenAI lanzó una vista previa limitada de su modelo GPT-5.6 a los socios gubernamentales aprobados a pedido de la administración.
En junio, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que obligaba a las empresas de inteligencia artificial a presentar sus modelos más potentes para una revisión gubernamental voluntaria al menos 30 días antes de su disponibilidad pública. Esto ha provocado que políticos y organizaciones, incluidos los aliados de Trump y la ONU, pidan regulaciones más estrictas sobre la IA.
El Times destacó un precedente en el que la propiedad gubernamental parcial resultó beneficiosa. El presidente Trump había presionado una vez al director ejecutivo de Intel para que renunciara hasta que la administración adquiriera una participación del 10 por ciento en la empresa. Trump afirmó que desde entonces el valor de esta participación se ha apreciado significativamente.
Altman ha discutido la idea de que los principales desarrolladores de IA proporcionen un cinco por ciento de capital a fondos soberanos, como el Fondo Permanente de Alaska. Las discusiones entre OpenAI y el gobierno aún se encuentran en las primeras etapas y requerirían la aprobación del Congreso para cualquier acuerdo finalizado.








