El centro de datos de Microsoft en Colón, México, ha estado funcionando con generadores de gas durante gran parte del año pasado debido a retrasos en la conexión a la red eléctrica nacional. La instalación, establecida en el centro industrial el año pasado, enfrentó plazos de construcción prolongados según su contrato con la Comisión Federal de Electricidad, lo que impidió una conexión oportuna a la red. Microsoft anticipa una integración total con la red para mediados de 2027. Mientras tanto, el gobierno mexicano ha autorizado el uso de siete generadores de gas para mantener las operaciones en el sitio.
La compañía no ha revelado detalles sobre cómo alimenta sus otros centros de datos en México o si el uso de generadores persistirá en otros lugares. Esta situación pone de relieve desafíos más amplios en la creciente infraestructura de datos de la región. Desde 2020, Microsoft, Amazon Web Services y Google han invertido más de $7 mil millones en centros de datos mexicanos, fomentando la creación de empleo y el desarrollo económico. Sin embargo, estas instalaciones exigen importantes recursos energéticos y hídricos, lo que genera preocupación en áreas propensas a la sequía y propensas a apagones en verano.
México alberga alrededor de 150 centros de datos operados por importantes empresas tecnológicas. En Querétaro, donde Microsoft tiene tres instalaciones, el consumo anual de agua asciende a 40 millones de litros. A nivel mundial, Google informó un aumento del 28% en el consumo de agua, alcanzando 8.1 mil millones de galones entre 2023 y 2024. Las demandas de energía son igualmente intensas: la capacidad actual del centro de datos de Querétaro se estima en 160 megavatios (MW), y la Asociación Mexicana de Centros de Datos proyecta una cartera de 600 MW en próximos proyectos.
Estas proyecciones de crecimiento ponen a prueba la infraestructura energética de México. El Instituto Mexicano para la Competitividad pronostica un déficit de la red eléctrica de 48.000 megavatios-hora para 2030, superando la mitad de la producción del país en 2023. El aumento de la actividad de los centros de datos, amplificado por las necesidades energéticas de la IA generativa, exacerba estas presiones.
El problema se extiende más allá de México. En Estados Unidos, las empresas de servicios públicos de varios estados han advertido sobre el aumento de las facturas en medio de una baja oferta y una creciente demanda de los centros de datos y otros sectores. Al otro lado del Atlántico, el Reino Unido enfrenta problemas similares durante su período más seco desde 1976. El mes pasado, el gobierno alentó a los residentes a eliminar correos electrónicos y fotografías antiguos para reducir la huella hídrica indirecta del almacenamiento de datos. La reciente inversión de 30 mil millones de dólares de Nvidia en infraestructura de datos del Reino Unido está a punto de intensificar las demandas sobre los suministros de agua y energía del país.
A medida que los gigantes tecnológicos escalan sus operaciones en todo el mundo, equilibrar la innovación con la gestión sostenible de los recursos sigue siendo un desafío crítico. Los gobiernos y las empresas deben abordar estas tensiones para respaldar los beneficios económicos sin sobrecargar los servicios públicos esenciales.








