El gobierno turco está preparando una legislación para otorgar a su organismo de vigilancia de delitos financieros, la Junta de Investigación de Delitos Financieros (Masak), la autoridad para congelar cuentas de criptomonedas. Según un informe de Bloomberg que cita a personas familiarizadas con el asunto, la medida es parte de un esfuerzo más amplio para combatir el lavado de dinero y los delitos financieros. El proyecto de ley ampliaría el mandato de Masak contra el lavado de dinero (AML), permitiéndole congelar tanto las cuentas bancarias tradicionales como las criptomonedas.

Estas medidas están diseñadas para alinearse con las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), un organismo intergubernamental que establece estándares globales para combatir los delitos financieros. Se espera que el proyecto de ley se presente en la Gran Asamblea Nacional, aunque no se ha anunciado un calendario específico. Si se aprueba, Masak estaría facultado para congelar o cerrar cuentas sospechosas de uso ilícito en sistemas de pago, instituciones de dinero electrónico, bancos e intercambios de criptomonedas. La agencia también podría imponer límites a las transacciones o incluir en una lista negra las carteras criptográficas vinculadas a actividades delictivas.

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Un objetivo clave de la legislación es frenar el uso de “cuentas alquiladas”, donde los delincuentes pagan a personas para que utilicen sus cuentas para actividades como juegos de azar ilegales o fraude financiero. Si bien el gobierno está aumentando su supervisión, el comercio y la inversión en criptomonedas siguen siendo legales en Turquía y, a partir de octubre, las ganancias no están sujetas a impuestos. El Ministerio de Finanzas también está preparando nuevas reglas que requerirían que los intercambios de cifrado recopilen información detallada sobre el origen y el propósito de las transacciones, así como también introducirían límites a las transferencias de monedas estables.

Esto sigue a otras acciones regulatorias recientes. En julio, la Junta de Mercados de Capitales (CMB), un regulador financiero clave en Turquía, anunció que había bloqueado el acceso a varias plataformas que ofrecen servicios de activos digitales “no autorizados”. Las plataformas bloqueadas incluían PancakeSwap, un intercambio descentralizado. El mayor enfoque regulatorio coincide con la creciente adopción de criptomonedas en el país, una tendencia observada en el Índice Global de Adopción de Cripto de Chainalysis de septiembre. Este crecimiento está respaldado por plataformas minoristas centralizadas y la creciente disponibilidad de servicios criptográficos institucionales.

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Un factor principal de esta adopción ha sido la fuerte depreciación de la lira turca, que ha estado en declive desde 2018 en medio de una crisis financiera marcada por una alta inflación y crecientes costos de endeudamiento. A medida que el valor de la lira ha caído, muchos ciudadanos han recurrido a las monedas estables vinculadas al dólar y al Bitcoin como depósitos alternativos de valor. Para ilustrar la magnitud de la caída de la moneda, un Bitcoin valía alrededor de 100.000 liras turcas en 2020. Hoy en día, ese mismo Bitcoin está valorado en más de 4,6 millones de liras, una cifra que refleja tanto la apreciación del precio del Bitcoin como la pronunciada depreciación de la lira.