El cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer objeto confirmado procedente de fuera de nuestro sistema solar, se acerca a su punto más cercano al Sol el 30 de octubre de 2025. Este perihelio se producirá a aproximadamente 1,4 unidades astronómicas (UA), o aproximadamente 130 millones de millas (210 millones de kilómetros), justo dentro de la órbita de Marte. Descubierto el 1 de julio de 2025 por el telescopio del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS) financiado por la NASA en Chile, la trayectoria del cometa fue confirmada a través de imágenes previas al descubrimiento de la Instalación Transitoria de Zwicky y tres telescopios ATLAS en todo el mundo. A diferencia de los objetos vinculados al Sol, 3I/ATLAS sigue una órbita hiperbólica, lo que indica su origen interestelar. Se une a 1I/ʻOumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, encontrado en 2019, como los únicos otros visitantes confirmados de más allá de nuestro sistema solar. El cometa no representa ningún riesgo para la Tierra, manteniendo una distancia de 1,6 a 1,8 AU, o alrededor de 150 a 170 millones de millas, del planeta durante su paso. Los astrónomos han notado un comportamiento inusual a medida que 3I/ATLAS se acerca al Sol. En lugar de una cola que apunta en dirección opuesta a la radiación solar, el cometa exhibe chorros de material dirigidos hacia el Sol. Las observaciones revelan emisiones químicas cambiantes y una aceleración inexplicable, capturadas por instrumentos del Telescopio Espacial James Webb, el Observatorio Keck y el Telescopio Espacial Hubble. Estas características se desvían de la actividad típica de los cometas y llevan a los científicos a revisar los modelos existentes de física de cometas. Los telescopios terrestres podrán seguir el cometa hasta septiembre de 2025. Alrededor del perihelio, su proximidad al Sol dificultará la observación, pero debería volver a ser visible a principios de diciembre de 2025. Esta trayectoria proporciona una ventana limitada para un estudio detallado de su composición y dinámica. La naturaleza interestelar del cometa permite a los investigadores examinar materiales y condiciones de otro sistema estelar. Los datos de 3I/ATLAS podrían proporcionar información sobre la formación y evolución de sistemas planetarios distantes. El descubrimiento ha generado interés público, incluida la especulación del profesor de Harvard Avi Loeb de que podría representar una nave espacial extraterrestre. La NASA ha declarado que el objeto es un cuerpo cometario natural, basándose en observaciones actuales. Los equipos continúan monitoreando 3I/ATLAS para conocer nuevos desarrollos en su actividad y trayectoria. El evento subraya el papel de los telescopios de rastreo como ATLAS en la detección de intrusos raros en el sistema solar.





